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El futuro de las medidas del desarrollo humano

Por: Selim Jahan, Director de la Oficina del Informe (Mundial) sobre Desarrollo Humano. –

Cada año, la publicación del Índice de Desarrollo Humano (IDH), el indicador insignia de los Informes sobre Desarrollo Humano, acapara titulares en todo el mundo. Y aunque el IDH no es una medida integral – sí es, sin embargo, un indicador del bienestar humano en un sentido amplio, que además demuestra cómo, en los últimos 25 años, las medidas relacionadas con el desarrollo humano se han convertido en una referente para evaluar el progreso.

El IDH, que incluido en el primer Informe en 1990, fue pionero en su campo y sigue siendo uno de los índices – si no, el más – influyentes en los debates sobre el desarrollo. Otras medidas del desarrollo humano fueron introducidas de manera progresiva en sucesivos informes, y hoy los IDH incluyen una familia de índices e indicadores compuestos que se utilizan, entre otras cuestiones, para analizar temas candentes, aportando un potente lente para evaluar el bienestar humano y, con ello, influenciando los debates sobre el desarrollo.

Pero, hoy en día, gracias a un nuevo desarrollo conceptual y a una mayor disponibilidad de datos, existe la oportunidad de trabajar hacia mediciones del progreso en el desarrollo humano incluso más significativas y relevantes. Además al adoptar la comunidad internacional una nueva agenda para el desarrollo, que cuenta los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en su epicentro, la necesidad de volver a examinar los diferentes indicadores relacionados con el desarrollo humano se ha hecho aún más patente. Por ello, el Informe sobre Desarrollo Humano 2016 “El desarrollo humano: el camino por delante” buscará fortalecer las maneras de medir los resultados alcanzados en el desarrollo humano de varias formas fundamentales.

La disponibilidad de mejores datos hace hoy posible tener medidas sobre el desarrollo humano con un nivel de detalle mucho mayor. Esto permitirá que el informe de 2016 pueda focalizarse no sólo en los avances promedio de un país, sino también su distribución entre diferentes grupos (por ejemplo, según género, grupos socioeconómicos, minorías étnicas, personas con discapacidad, personas mayores, etc.) para ilustrar mejor la desigualdad en oportunidades y en los avances. También se rexaminarán los índices relacionados con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres existentes en el ámbito del desarrollo humano.

Así mismo, resuelta necesario analizar no sólo la cantidad si no también la calidad de los logros alcanzados. En los últimos años, muchos países han conseguido un progreso considerable en el desarrollo humano – por ejemplo, muchas sociedades cuenta ahora con tasas de escolarización más altas y muchos niños y niñas han completado la educación primaria. Pero esto no representa un progreso humano sostenible a menos que estos niños puedan leer y escribir correctamente. Gracias a la disponibilidad en la actualidad de mejores datos, el informe 2016 se centrará en medir la calidad de los resultados en el desarrollo humano (en este caso el aprendizaje) en lugar de registros o salidas (como las tasas de matrícula).

Durante los últimos 25 años, el concepto del desarrollo humano ha evolucionado también. De cara al futuro, es natural preguntarse cómo las actuales medidas pueden complementarse para reflejar una concepción más amplia de éste. ¿Cómo pueden, por ejemplo, la sostenibilidad ambiental, la igualdad intergeneracional o la seguridad humana abordarse mejor en los índices de desarrollo humano?

Así mismo, existen, tanto en el ámbito nacional como en el regional, intentos de medir el bienestar de los individuos a través de diversos indicadores – índices sobre la felicidad, macro datos, datos en tiempo real y otros. El informe de 2016 explorará si estos indicadores subjetivos de bienestar pueden ayudar a evaluar el desarrollo humano a nivel global.

Explorando maneras de ir más allá de un índice

Una visión global de desarrollo humano requiere que los índices compuestos sean complementados con nuevas formas de presentar los datos, tales como una tabla de indicadores, para conseguir una mayor comprensión de ciertos temas. Al evaluar el progreso humano, el informe de 2016 también buscara formas más completas de presentar datos, incluyendo quizás una tabla de indicadores sobre igualdad de género y sobre sostenibilidad.

Tal y como planteaba en mi blog anterior , el informe de 2016 tiene como objetivo contribuir a la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. Por ello, el informe analizara como los indicadores de desarrollo humano y aquellos ligados a la Agenda 2030 pueden reforzarse mutuamente. Por ejemplo, ¿pueden algunos de los indicadores actuales de desarrollo humano ser asociados con algunos de los indicadores acordados para los ODS? Por otra parte, los indicadores de los ODS pueden ayudar a arrojar una nueva luz sobre diversos aspectos del desarrollo humano: ¿cómo puede capturar los Informes estas nuevas dimensiones?

El mundo del desarrollo es, en 2016, muy diferente del de 1990, cuando el primer informe de desarrollo humano fue publicado. Pero al igual que el panorama ha cambiado, también lo han hecho los indicadores y datos disponibles; y los datos son de vital importancia para entender el camino que queremos tomar y el diseño de las políticas necesaria para llegar hasta allí. Así, el próximo Informe sobre el desarrollo humano tendrá como objetivo explorar el modo en el que progresar en la evaluación del desarrollo humano en los próximos 25 años.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog HDialogue