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El derecho a la vida: Las mujeres y el acceso a la tierra

La relación de las mujeres con la tierra trasciende su uso como mera mercancía para su explotación y generación de “riqueza”; la tierra es vivida como un espacio de emancipación y preservación de la vida.

Maria Alejandra Privado
febrero 15, 2017

La agricultura campesina produce hasta el 80% del alimento en los países no industrializados, según datos de la FAO, siendo las mujeres quienes producen del 60% al 80% del mismo, realizando trabajo reproductivo, invisibilizado la mayor parte del tiempo.

El trabajo realizado por las mujeres campesinas es fundamental no solamente para la reproducción de la vida en términos de la erradicación del hambre, sino también en la preservación de la biodiversidad, la conservación de semillas, así como en la recuperación de prácticas agroecológicas para la producción de alimentos. La relación de las mujeres con la tierra trasciende su uso como mera mercancía para su explotación y generación de “riqueza”; la tierra es vivida como un espacio de emancipación y preservación de la vida, como centro de la espiritualidad, incluso, materializándose en expresiones como la de Madre Tierra y similares, en diversidad de cosmovisiones a lo largo y ancho del planeta[1].

Sin embargo, como resaltan estudios de Oxfam, en Latinoamérica, las mujeres sin excepción, poseen y manejan menos tierra que los hombres, desde un 8% en Guatemala –el menor de América Latina─, hasta un 30% en Perú, tratándose siempre de fincas de menor tamaño. Las mujeres representan además, menos del 12% de la población beneficiada en procesos de reforma agraria, siendo incluidas dentro de las políticas de acceso a tierra a través del mercado, de forma subordinada y minoritaria –en función de su estado civil y condición de madres y no como mujeres productoras─, contando además, con menor acceso a créditos y asistencia técnica que los hombres.

En Guatemala, el porcentaje de participación de las mujeres en programas de acceso a la tierra ha sido escaso a través de la historia –desde la condición de servidumbre durante la Colonia, que les impedía a las mujeres el acceso a la tierra por derecho propio─, constituyéndose en un 8% de las beneficiadas de los programas del Instituto de Transformación Agraria –INTA─ (1962-1996); en el 1% de los programas de la Fundación del Centavo (1984); y el 10.76% del Programa de Acceso a Tierras del Fondo de Tierras (1998-2014).

Actualmente, la Ley del Fondo de Tierras reconoce –y promueve─ en sus artículos 20 y 21, la inclusión formal de las mujeres como beneficiarias, en igualdad de condiciones que los hombres, en el reparto de tierras como co-propietarias –junto con sus cónyuges─, con excepción de los casos cuando la familia beneficiaria tenga padre soltero o madre soltera, ocasiones en las cuales los títulos pueden ser emitidos a favor de los jefes de la familia beneficiada, sean mujeres u hombres. El artículo 21, por su parte, en los criterios de elegibilidad, lista una serie de requisitos que deben ser aplicados a campesinos y campesinas por igual. Cabe decir que dicho reconocimiento formal, ha sido producto de la participación y lucha incansable de mujeres campesinas, indígenas y mestizas en el impulso del reconocimiento de los derechos de las mujeres en el acceso a la tierra.

Según datos del Fondo de Tierras, en el período de 1998 a 2014, se han beneficiado 2,225 mujeres (10.7%) y 18,438 (89.3%) hombres, lo que refleja la asimetría en el otorgamiento de créditos para la compra de fincas por medio del mercado de tierras, teniendo aún poco impacto en beneficio de las mujeres.

Sin embargo, si bien el acceso a tierra por parte de mujeres solteras sigue siendo un tema pendiente, y las dificultades de acceso a la tierra de las mujeres en general tienen raíces que van más allá de la ley, debido al papel subordinado que comúnmente juegan las mujeres a lo interno de las organizaciones y comunidades que inician los procesos de acceso a tierra, así como por el carácter patriarcal del Estado, los logros en la consecución de la co-propiedad de tierra han dado a las mujeres mayor poder de decisión y de peso político dentro de los espacios comunitarios y locales. Además, en muchos casos, la co-propiedad de la tierra ha frenado la venta de tierras recién regularizadas, ya que se ha puesto en evidencia que es más fácil vender las tierras cuando sólo los hombres figuran como propietarios.

Es fundamental cuestionar y cortar las raíces patriarcales –dentro del Estado, de las comunidades, de la sociedad en general─ que limitan y vedan las posibilidades de las mujeres en el acceso a la tierra. La tierra es un derecho para las mujeres del campo, quienes además, como mujeres que viven y trabajan la tierra realizan una labor primordial en el cuidado, reproducción y garantía de la vida, no solamente de sus familias y de sus comunidades, sino de las sociedades enteras, creando junto con la Madre Tierra, las posibilidades y realidades de otro mundo frente a un sistema disfuncional que poco a poco está apagando la vida del planeta.

 

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[1] Para ampliar información, revisar el estudio de Ana Patricia Castillo (2015): Las mujeres y la tierra en Guatemala: entre el colonialismo y el mercado neoliberal.

Fotografía: Rodolfo Mendía

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La democracia y su Estado

El Estado fuerte no necesita de la violencia para gobernar.

Edelberto Torres Rivas
febrero 8, 2017

Es difícil que te den la razón, y que reconozcan que en Guatemala ha habido cambios; somos opacos  para ver lo nuevo, por elemental que sea.  Nos referimos  a un fenómeno que se oculta en el telón de prejuicios  que nos  cubre, cuya percepción es de naturaleza subjetiva, depende de cierta sensibilidad personal.  Nos referimos a que desde  el año 2016 se ha venido produciendo  un clima de tolerancia relativa,  mayor confianza en el ambiente, ánimo asociativo y el despertar de alguna ilusión, como una utopía, reflejos unidos de una democracia que puede llegar…   ¿Volveremos   a  la época de las dictaduras?   Tenemos la certeza subjetiva de que el momento de la democracia llegó.

En el clima cívico y político que vivimos en la Guatemala de estos tiempos, resulta decisivo que podamos precisar razonablemente qué tipo de Estado queremos tener, mejor dicho, cual es la modalidad que Guatemala y su población necesita. Primero, todos queremos un Estado democrático, sustantivo y adjetivo juntos. Con la mayor certidumbre tenemos que identificar bien el Estado democrático en el que estamos pensando. No solo la idea es el Estado que estamos dispuestos a construir aquí y ahora, y aún más, es el proyecto de Estado por el que nos encontramos con ánimos de luchar. Llamémosle Estado fuerte, moderno. Son  momentos los que se proponen en el proceso, lo que va del pensamiento a la acción: no es suficiente hablar de democracia como si esta pudiera construirse con su  sola mención.  Es necesario construir una estructura de organizaciones, instituciones, jerarquías, normas que organicen las relaciones sociales destinadas a mantener el orden, el desarrollo y el bien común.

El Estado es la manifestación de proyectos concretos y relaciones sociales que se producen como luchas políticas, procesos de alianzas con partidos o fuerzas políticas, económicas y sociales. A través de estos procesos, el Estado se relaciona con temas claves como legitimidad, hegemonía, consenso, todo lo cual explica las conexiones entre sociedad civil y el Estado. Ya se dijo que el Estado democrático será más fuerte cuando obtiene pactos y su trabajo refleja los intereses de las y los ciudadanos.

Finalicemos estas consideraciones con dos comentarios que aclaran lo anterior. En torno a 1986  y aún antes,  en el ambiente del postconflicto, solo teníamos del Estado  ideas muy generales.  Era la quimera del Estado idea. También lo relativo al Estado como  la manifestación de intereses sociales -contrato social, incompleto porque faltaban los Acuerdos de Paz; y, el Estado-Instituciones, que empezaban a construirse. Los gobiernos civiles fueron incapaces para la construcción institucional, apoyados en bases electorales patrimoniales, estructuras administrativas corruptas, improvisación por falta de dirección histórica de largo plazo. La etapa en la que aún estamos tiene una dinámica desafortunada, un Estado incapaz para proveer bienes políticos fundamentales como seguridad física, instituciones políticas legítimas, administración de la economía, bienestar social y otros.

El segundo comentario se refiere a los tres tipos de Estado que en Guatemala, en estos últimos 30 años, irrumpieron desde el fondo del atraso, de la tradición que destruye como lo afirma Weber: y se convirtieron en obstáculos. Fueron ellos el Estado patrimonial, el Estado paralelo y el Estado autoritario. Lo patrimonial es propio de las estructuras tradicionales, de poderes de baja legitimidad que tiende a desarrollar los conocidos rasgos del personalismo, el clientelismo, el patronazgo.

Nos movemos con la idea del Estado democrático.  No hay  manera de dejarlo de lado en relación con el Desarrollo Humano; por lo tanto existen variadas circunstancias en que el Estado es el sujeto activo, el eje central, la referencia inevitable de todo  cuanto se viene diciendo  sobre el desarrollo humano.  Cualquiera que sea la definición utilizada, la noción de Estado recuerda dos ideas centrales: la de orden y la de fuerza.  Estado es el organismo -o el conjunto de instituciones-  encargado por su misma naturaleza de ordenar la sociedad.  Para ordenar, integrar a un conjunto humano, es necesario aplicar el uso de la fuerza, que según Weber, se trata de una violencia legítima pues ordena porque cohesiona.

Es prudente distinguir entre Estado y gobierno, conceptos que tienden a confundirse frecuentemente.  El concepto de gobierno pertenece a un nivel empírico, donde los que mandan tienen nombre y apellido.     Estado es un conjunto de relaciones sociales que tiene como meta ordenar a un grupo humano  -denominado sociedad- que vive en un espacio físico acotado geográficamente.

Es frecuente escuchar las frases sueltas sobre el Estado ‘débil’ o Estado ‘fuerte’, cuando se habla sobre la modernización del Estado, o su versión oligárquica.  La distinción importante es que llamamos Fuerte al poder político que se hace obedecer en cualquier parte y frente a quien sea.  El Estado fuerte no necesita de la violencia para gobernar.  Se apoya en la legitimidad de su poder y se vale del método de la hegemonía.  Un Estado es  débil cuando no tiene autoridad o esta es insuficiente.  El Estado democrático es fuerte en el sentido de su calidad de mando.  A saber, un Estado que tiene autoridad política y cumple satisfactoriamente sus funciones democráticas, tales como mantener el orden de la sociedad, la seguridad, la justicia y el bienestar de todos los ciudadanos que forman la nación, la promoción del desarrollo y la defensa de la soberanía.

Es un Estado débil aquel cuya presencia como autoridad pública no es visible ni funcional. Generalmente porque se encuentra ‘penetrado’ por intereses privados que lo dominan.  Por la fuerza de los grupos privados económicos o políticos, y por la forma como se ha venido constituyendo, el Estado cooptado convierte al Estado en un ente débil, al servicio de intereses privados, que no tienen en cuenta las exigencias mayoritarias   La naturaleza cooptada del Estado necesariamente impide las experiencias  democráticas.

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Para ampliar sobre el tema, revisar “La construcción de un Estado democrático posconflicto”, capítulo 4 del INDH 2015/2016

 

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Pobreza multidimensional: la pobreza más allá del ingreso

“Bajo la perspectiva del desarrollo humano, la pobreza se entiende como un conjunto multidimensional de privaciones en las capacidades humanas”

Luis Ernesto Velásquez
febrero 1, 2017

La pobreza es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los gobiernos de la mayoría de los países. En Guatemala, la pobreza definida como el nivel de consumo de los hogares ha mostrado un aumento durante los últimos años, en un contexto de crecimiento económico moderado. La metodología oficial para medir la pobreza parte de un enfoque indirecto de medición, el cual clasifica a las personas y hogares en relación a su capacidad de alcanzar un umbral mínimo de consumo, poniendo atención únicamente a una dimensión del bienestar. Desde el año 2012, el Informe Nacional de Desarrollo Humano ha planteado una metodología alternativa y complementaria, que define la pobreza en términos de una serie de privaciones básicas que restringen el bienestar de las personas. Esta propuesta provee un marco de referencia para el diseño y evaluación de políticas públicas basadas en una visión del desarrollo más allá del aumento de los ingresos o del consumo.

A nivel individual y colectivo los seres humanos valoran múltiples aspectos de la vida. Para las personas el bienestar, entendido como el “vivir bien” o “tener una buena vida”, no está definido exclusivamente en términos de la disponibilidad de los recursos económicos requeridos para cubrir sus necesidades materiales. En este sentido, el enfoque del Desarrollo Humano plantea que las personas deben gozar de capacidades (libertades) que les permitan “ser” y “hacer” lo que consideran valioso en su vida: solamente así podrán desarrollarse plenamente como seres humanos. Bajo este punto de vista la pobreza es conceptualizada como una privación de múltiples capacidades que impiden a los sujetos alcanzar un nivel de bienestar digno. Considerando lo anterior, disponer de una medición integral de la condición de pobreza de las personas requiere considerar la pérdida de bienestar en diferentes dimensiones.

En Guatemala, el bienestar de la población se ha visto históricamente restringido por factores relacionados al acceso desigual a la riqueza y el poder político, así como al racismo y la exclusión social de buena parte de la población. Producto de ello, buena parte de la población ha sufrido, por generaciones, privaciones que comprometen su bienestar. Las últimas estimaciones realizadas dentro del marco del Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015/2016, demuestran la precarización de las condiciones de vida de la población; precarización que podría ser revertida si se adoptaran medidas integrales y sostenibles que pongan a las personas en el centro de cualquier intervención. El análisis de la evolución del Índice de Pobreza Multidimensional -IPM-, evidencia que a pesar de observarse una disminución de la pobreza entre 2000 y 2006, durante los últimos años esta tendencia se ha revertido llevando a la profundización y el aumento de la pobreza en aquellos sectores más vulnerables y excluidos de la sociedad. En la actualidad se estima que dos terceras partes de la población viven en condición de pobreza multidimensional.

El IPM se basa en la identificación de una serie de privaciones que afecta a las personas en tres dimensiones fundamentales: el estándar de vida, la educación y la salud, medidas a partir de diez indicadores específicos. A nivel de país, la dimensión con más privaciones es la correspondiente a los ingresos, ya que el 76% de las personas no llegan a contar con los recursos económicos necesarios para cubrir el costo de la canasta básica de bienes y servicios. En el caso de salud, el 73% de la población no cuenta con algún tipo de seguro para atender sus padecimientos, lo que se combina con condiciones precarias de saneamiento y vivienda. En el ámbito de la educación, aún hay grandes retos ya que aproximadamente seis de cada diez adultos no cuentan con estudios primarios y uno de cada cinco niños está en riesgo de no concluir la primaria.

 

Grafica blog Luis

 

La realidad que reflejan las distintas mediciones de pobreza hace indispensable no sólo replantear la definición de desarrollo a seguir, sino también evaluar cómo el modelo económico y político actual influye en el nivel de bienestar de las personas. Una nueva propuesta de país deber basarse en los principios de inclusión y equidad. En este sentido, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-, constituye un marco mundial para apuntalar el desarrollo desde una perspectiva multidimensional e integral orientada a la transformación de las condiciones que generan desigualdad. La implementación de los ODS conlleva la posibilidad de adoptar una nueva ruta que guíe acciones para promover el desarrollo humano de la población guatemalteca.

La adopción de un nuevo marco de referencia, y de medición, que aborde el tema del desarrollo como un proceso con múltiples dimensiones es indispensable para superar de manera sostenible el problema de la pobreza. A nivel de políticas públicas, es necesario el diseño de intervenciones integrales e integradas que respondan a los distintos ámbitos del desarrollo humano. El cambio de paradigma implica: replantear la manera en la que se entiende el desarrollo, así como definir sus objetivos más allá del crecimiento económico; y diseñar nuevas estrategias para promover el bienestar individual y colectivo, sin dejar de lado la participación y el involucramiento de las personas en las decisiones que afectan su vida.

 

 

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Fiscal General conoce resultados de Informe Nacional de Desarrollo Humano

Guatemala 25 de enero de 2016.-  Fiscal General del Ministerio Público se reunió este miércoles con funcionarios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD- para conocer los  principales resultados del INDH 2015/2016 Más allá del conflicto, luchas por el bienestar. En dicha actividad también participaron funcionarias del Ministerio Público.

Este Informe señala que la llamada conflictividad social en Guatemala incluye, en la mayoría de ocasiones, expresiones colectivas de la población que busca soluciones a problemas políticos y económicos relacionados con el desarrollo, en un contexto de desigualdad, exclusión y debilidad institucional. En esa línea, el Informe hace un llamado a que las manifestaciones públicas y demandas colectivas sean analizadas y abordadas como resultado de procesos históricos que han producido desigualdades económicas y sociales, exclusión política y graves limitaciones al bienestar.

Igor Garafulic, Director de País de PNUD, expresó que “la experiencia primaria del conflicto es que está articulado a condiciones de desigualdad y, por ello, analizar la realidad económica de un momento determinado permite conocer sus consecuencias políticas, pero también económicas y humanas”.  De manera que, “profundizar en los temas que el Informe aborda es vital para el trabajo de distintas entidades de gobierno”.

Por su parte, Gustavo Arriola, Coordinador del Informe Nacional de Desarrollo Humano, destacó que “los conflictos son inherentes a las relaciones sociales en todos los niveles. No obstante, Lo importante es saber gestionarlos de una forma pacífica pero también justa”. “Un Estado democrático concreta su naturaleza asegurando los derechos de todos respetándolos y promoviéndolos”, concluyó.

Según reporta el Informe las demandas más frecuentes de la población están vinculadas a descontentos con el débil funcionamiento de la institucionalidad pública, la falta de acceso a servicios públicos de calidad como salud y educación, entre otros; y más recientemente disputas relacionadas con bienes naturales como el agua, la tierra, los bosques y los recursos minerales.

Una conclusión importante durante esta presentación es que “para poder analizar un conflicto es necesario  tener una mirada desde diversos niveles y entender las causas que lo originan”, afirmó la Fiscal General, Thelma Aldana.

A lo largo de la presentación se resaltó que un sistema de justicia fuerte e independiente es indispensable para garantizar la igualdad ante la ley,  las libertades de expresión, participación y derechos político, así como la obligación de investigar e ir al origen de los conflictos.

Finalmente, este encuentro forma parte de la serie de presentaciones que el equipo del INDH realiza a diversos sectores de la sociedad, que incluyen entidades públicas, universidades, centros de investigación, organizaciones de sociedad civil, medios de comunicación, con el objetivo de proveer información y análisis sobre los indicadores de desarrollo en el país, enfocados y vinculados al quehacer de cada cual.

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Álbum de fotografías

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PNUD presenta INDH 2015/2016 con coordinadora de organizaciones de desarrollo

Guatemala, 23 de noviembre de 2016.-  En el marco de la celebración de la Asamblea Anual de la Asociación de Entidades de Desarrollo y de Servicios No Gubernamentales de Guatemala –ASINDES-, se presentó el Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015/2016, con el objetivo de entregar herramientas de análisis sobre el contexto del desarrollo humano en el país, a más de 22 organizaciones participantes.

ASINDES es una coordinadora de organizaciones que trabajan en  la promoción del desarrollo social y económico de sectores que padecen  privaciones en distintas dimensiones del bienestar como  educación, salud, vivienda, seguridad alimentaria y generación de ingresos.

Tras la presentación del Informe se propició un espacio idóneo para el intercambio de ideas y reflexiones en torno a las problemáticas que afectan y limitan el bienestar humano en Guatemala. “Los datos del Informe señalan que es en los indicadores de salud en donde hay una mayor distancia respecto de los umbrales normativos definidos desde el enfoque de desarrollo humano. La mayor parte de los hogares en Guatemala no cuentan con cobertura de seguro médico o seguridad social, incluso las pertenecientes al estrato alto” manifestó Gustavo Arriola, Coordinador del Informe Nacional de Desarrollo Humano.

Esteban Archila, Coordinador de Asistencia Técnica y  Proyectos de ASINDES,  expresó que “contar con información y análisis estadísticos actualizados que permitan conocer diversos aspectos de la realidad socioeconómica del país, es fundamental para evaluar que se está teniendo resultados positivos  y hacia donde enfocar los esfuerzos como organizaciones que trabajamos por el desarrollo del ser humano”.

“La experiencia que ASINDES ha ido construyendo a lo largo de los años y las alianzas que ha hecho en ese camino, le ha aportado competencias en campos como el fortalecimiento de capacidades de organizaciones comunitarias, desarrollo de liderazgo, facilitación de procesos de planeación estratégica para el desarrollo, entre otros” señaló Julio Aramayo, Presidente de Junta Directiva de ASINDES, durante el cierre de la Asamblea.

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Recursos – Sitio web del Informe www.desarrollohumano.org.gt | NUEVO: Descarga Resumen Ejecutivo del INDH 2015/2016   | Accede aquí a presentación con mensajes y datos principales del Informe | Video: Lanzamiento INDH 2015/2016|

Contacto – Informe Nacional de Desarrollo Humano, PNUD Guatemala | Liz Marroquín, liz.marroquin@undp.org

Fotografía: Emelyn Barahona

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Las consultas comunitarias, mecanismos de agencia colectiva en las luchas por el bienestar

El desarrollo humano puede ser construido paso a paso, colectivamente. Con miras al futuro de todos y todas.

El concepto de desarrollo humano ha sido discutido desde 1990 como una alternativa a la medición tradicional del progreso de las naciones por medio de sus indicadores macroeconómicos.  Si bien, todos estos años de utilización del índice de desarrollo humano (IDH), ha promovido que éste se entienda como una mejora en algunos indicadores – de educación, salud e ingresos – solamente; el concepto es mucho más abarcador y amplio.

Aunque el IDH, evalúa los logros nacionales y es utilizado como comparador internacional, únicamente es una síntesis de un cúmulo de capacidades que, desde esta mirada, deberían permitir a la gente tener una vida con razones para valorar[1].

Desde el paradigma de Desarrollo Humano, las personas deberían tener diversas opciones para florecer y tener una vida digna, y no sólo esto, también tener la posibilidad – concreta – de alcanzar bienestar por medio de cualquiera de ellas, de acuerdo a lo que cada persona o colectivo social valore como tal.

Como se evidencia en el Informe, en Guatemala existen pocas opciones viables, que permitan a la gente alcanzar bienestar[2] algunas de ellas, además son antagónicas.  Cómo la gente alcanza vidas valiosas en estos contextos es un tema de debate no sólo interesante sino muy extenso. En el informe 2016 propusimos que, pese a la existencia de grandes desigualdades históricas, la gente se organiza y actúa – por medio de mecanismos de agencia y agencia colectiva –  alrededor de ideas propias sobre lo que consideran bienestar y justicia – para alcanzar vidas valiosas.   En la actualidad, la gente con poco acceso a recursos y poder se organiza de maneras más o menos contenciosas ante la ausencia de canales democráticos que les permitan plantear sus demandas y alcanzar soluciones justas.

En ese contexto, son la organización colectiva y las luchas sociales, formas por medio de las cuales la gente se enfrenta a relaciones desiguales de poder para alcanzar aquello que valoran.  Las demandas pueden ser tan coyunturales como el chorro de agua para la comunidad, o estructurales como la defensa de un territorio de cara a industrias extractivas de distinto tipo.

Bajo la mirada del informe la historia juega un papel fundamental. Los mecanismos que utilizan las personas para alcanzar lo que consideran valioso, forman parte de procesos históricos en donde la desigual distribución del poder y los recursos es importante para comprender los enfrentamientos.  El informe registra mecanismos diversos, pero evidencia que uno de los más reconocidos y difundidos en los últimos quince años ha sido el de las Consultas Comunitarias.

Las consultas comunitarias son, en general, anteriores a la legislación internacional que reconoce el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados sobre decisiones públicas que les afecten.  Es decir, el derecho (internacional[3]) es posterior a una práctica ancestral de los pueblos indígenas, que toman las decisiones generalmente de manera colectiva; y para quienes sus líderes no son la autoridad, sino la representación de la comunidad. Por ello, para comprender las consultas primero se debe considerar un marco de organización política diferente a la hegemónica – occidental, en donde la consulta – sea cual sea su forma – es parte fundamental.  Lo que no puede verse de soslayo especialmente en contextos en los cuales entidades externas – territorial y culturalmente – toman decisiones que afectan sus medios de vida y atentan contra su integridad y seguridad humana.

Como se explica en el informe, fue a partir de la última década del Siglo XX – con el fin de la guerra interna y el inicio del período de democratización – que se preparó el terreno jurídico y político para la existencia de proyectos grandes de tipo extractivo, que intervendrían a partir del nuevo milenio, en territorios otrora olvidados por el Estado en cuanto a sus políticas sociales y de crecimiento económico.

 

Guatemala: Índice de Desarrollo Humano (IDH) de departamentos seleccionados con incidencia de consultas comunitarias, la Capital del país y el promedio nacional (2014)

Tabla Blog Clau

El INDH encontró que se han llevado a cabo 94 consultas comunitarias entre 2004 y 2015, con mayor incidencia en los territorios indígenas del occidente y nor-occidente, espacios todos con altos niveles de pobreza y pobreza extrema, y con Índices de Desarrollo Humano bajos. Todas las consultas, indefectiblemente, han mostrado una negativa de las comunidades a la construcción de este tipo de proyectos.  El 60% de ellas están amparadas en legislación nacional: el código Municipal (2002), que establece la posibilidad de consultar a los vecinos sobre temas de su interés.

Mapa blog

En la actualidad incluso la Corte de Constitucionalidad ha reconocido la necesidad de consultar a las comunidades indígenas antes del otorgamiento de permisos y licencias. Por ello, en el último período el debate se ha centrado en la forma que deberían tener las consultas.

Las consultas – existe un cierto consenso – deben ser previas, libres e informadas. Esto quiere decir que las personas deben tener información completa antes de ser consultadas, tanto a favor como en contra del proyecto, con el fin de que las decisiones se tomen de la manera más objetiva posible. No hay ningún reparo en estas propuestas, siempre y cuando no se actúe a favor de los poderosos y éstas no terminen siendo objeto de manipulaciones en detrimento de los tradicionalmente excluidos de la democracia en el país. La discusión sobre las consultas comunitarias no es un tema menor en una sociedad multicultural como la guatemalteca.

 

#Masqueconflictos #IDHgt2016

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[1] Amartya Sen, principal teórico del enfoque de desarrollo humano.

[2] El 67% de la población en Guatemala vive en Pobreza Multidimensional; el 76% de las familias no poseen ingresos suficientes para alcanzar su Canasta Básica Vital (CBV), al 53% no les alcanza para alcanzar la Canasta Básica de Alimentos (CBA). Más información sobre las dimensiones de la precariedad y la pobreza en el INDH 2016.

[3] El derecho de los pueblos a ser consultados cuenta con al menos cinco instrumentos internacionales que la respaldan: la Convención interamericana sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, la Convención americana sobre derechos humanos, el Pacto internacional de derechos civiles y políticos, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de naciones unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.

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Las luchas por el bienestar, más allá del conflicto

El poder transformador de esa participación es resultado de la profundización de la democracia

Gustavo Arriola Quan
enero 10, 2017

Los conflictos son inherentes a las relaciones sociales en todos los niveles. Casi cualquier acción humana puede afectar intereses de otras personas y los marcos normativos de cada sociedad establecen rutas para ordenar las relaciones conflictivas. Pero más allá de los marcos jurídicos, las relaciones sociales están condicionadas por desigualdades de distinta naturaleza. Estas desigualdades pueden marcar límites a la justicia cuando permean el sistema político.

Uno de los objetivos básicos de las democracias es reducir la concentración de poder y de bienestar e incrementar la participación de todos y todas en las distintas formas de estructuración de la sociedad, sus beneficios y sus responsabilidades.  Según el último Informe Nacional de Desarrollo Humano (PNUD, 2016), los procesos de democratización en Guatemala, han estado fuertemente limitados por desigualdades heredadas históricamente, que datan incluso de la colonización y que fueron acentuadas durante el siglo XX.

Según el informe, intereses corporativos y de sectores de poder tuvieron gran influencia en limitar las capacidades del Estado en formación para abordar los desafíos heredados de esa historia excluyente. Tanto los ingresos fiscales como el gasto público social no han logrado ni el monto ni la calidad necesarios para hacerlo y Guatemala sigue siendo de los países de la región que menos invierte en desarrollo social.  Se logró ampliar la carga tributaria en los primeros años del siglo XXI, pero dicha ampliación se desaceleró e incluso retrocedió en la última década. El debilitamiento de un Estado ya pequeño facilitó espacios a la corrupción y la cooptación, que permearon con cada vez más altos niveles de impunidad y condujeron a la crisis política de 2015, también analizada en el documento. En ese año, el país vivió una nueva forma de participación y demanda ciudadana, después de muchos años de aparente silencio que dejó el enfrentamiento armado interno.

Pero ese silencio era tan solo aparente, porque tanto antes como después de los periodos más fuertes de la represión estatal, muchas comunidades se han organizado para reclamar y demandar más justicia y mejores condiciones para definir y lograr su bienestar. Más del 80% de la población rural, en su mayoría indígena, vive en condiciones de pobreza, en la multidimensionalidad de las privaciones que la definen. Y esta alarmante situación es resultado de una exclusión histórica que, sin embargo, no ha logrado acallar sus voces, incluso con la  represión vivida en los años 80.

En el informe se muestra cómo muchas luchas de las comunidades se ven desde la lectura urbana como conflictividad, concepto que frecuentemente está cargado de negatividad y que se califica como asociado a resistencias al progreso. Se propone en el documento un cambio de enfoque para entender esa «conflictividad» en su dimensión histórica, procesual y territorial. Las luchas de la población que demanda una forma distinta de entender el progreso, más incluyente y con respeto al medio ambiente, son luchas por el bien-estar, en el sentido más profundo del concepto. Y son búsquedas que no competen solo a las comunidades afectadas. De hecho, tienen relación con desequilibrios ambientales y sociales producidos por una forma desordenada de planificar el desarrollo y que impactan negativamente a todo el país.

La participación organizada de la gente, en sus demandas por ese bien-estar, debe entenderse como ejercicio de agencia colectiva, inherente al desarrollo del potencial humano. El poder transformador de esa participación es resultado de la profundización de la democracia y sus mecanismos deliberativos y distributivos. Una democracia más amplia, permitirá el empoderamiento de la gente y buscará soluciones más justas a las disputas. El desarrollo es mucho más que ingresos, es lograr sociedades participativas y más justas, con oportunidades para trabajar por el bien-estar.

Decía Habermas que un Estado de Derecho solo es posible con una democracia radical.[1] Y profundizar la democracia requiere ampliar la participación de todos y todas en las distintas esferas de la vida social, en lo económico y en lo político. La viabilidad del país dependerá de eso.

[1] Faktizität und Geltung (VII)

Fotografía: Edgar E. Sacayon

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Después de la firma de la paz

En 2016, los Acuerdos de Paz cumplen veinte años y con el tiempo ha aumentado su vigencia, porque abordan problemas estructurales que persisten.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015-2016: Más allá del conflicto, luchas por el bienestar  sostiene que el proceso de democratización en Guatemala, a partir de 1985 y el fin del conflicto armado interno que culminó con los Acuerdos de Paz en 1996,  facilitó condiciones para establecer una agenda de país con mayor justicia y equidad. No obstante, de forma contradictoria, se debilitó la capacidad pública para cumplir con los compromisos, mediante políticas de reducción de funciones del Estado y privatizaciones poco transparentes.

A lo largo de este período, destaca el Informe, procesos des-democratizadores han degradado la función pública y debilitado más al Estado, dejándolo vulnerable a la corrupción, cooptación, influencias sectoriales y mercantilización de las funciones estatales no privatizadas.

El vigésimo aniversario de la firma de la paz coincide con el balance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el inicio de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. Cada uno de estos procesos presenta una oportunidad para ver hacia futuro y renovar el compromiso con la paz.  El objetivo debe ser el de construir una sociedad donde los intereses, derechos y oportunidades de cada ser humano se encuentren en el centro.

Los Acuerdos de paz en cifras:

  • Las reformas fiscales tras el cese del conflicto mejoraron la recaudación fiscal, alcanzándose cerca del 12% con relación al PIB entre 2002 y 2006. Pero luego la tendencia bajó, alcanzándose en 2015 el mínimo del periodo, similar al punto de partida (cerca de 10%).
  • Se estima que de 1997 a 2001 el gasto público social, según los sectores priorizados en los Acuerdos de Paz, se incrementó de 3.5% a 6.1% con relación al PIB. Sin embargo, en los siguientes años no aumentó, produciéndose un rezago respecto a América Latina, cuyo gasto público social asciende a 18% del PIB en promedio.
  • La baja inversión social y el modelo económico obstaculizaron la reducción de la pobreza. La población en condición de pobreza multidimensional se redujo en los primeros años posteriores a los Acuerdos de Paz de 72% a 58%. Después de 2006, la pobreza se ha incrementado y alcanza a dos terceras partes de la población.
  • El índice de desarrollo humano mejoró a una tasa anual promedio de 2.3% entre 2000 y 2006. No obstante, entre 2006 y 2014 ese crecimiento se ralentizó a menos de 0.3% anual, registrando a partir de 2006 un estancamiento de las mejoras en salud y en los ingresos promedio de la población.infografia-3_digital-v5

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“Los conflictos en Guatemala tienen mucho que ver con las desigualdades…”

Guatemala, 7 de octubre de 2016.-  El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015/2016, “Más allá del conflicto, luchas por el bienestar”, presentado el 6 de octubre en Guatemala,  analiza los resultados de las políticas públicas y el modelo económico implementados en el país a partir del proceso de democratización, en los ochenta, y estudia cómo esos resultados están conectados con las demandas de la población, para entenderlas más allá del concepto de “conflictividad social”.

En entrevista* con Enrique Godoy del Programa Temas y Debates de Radio Infinita, Gustavo Arriola, Coordinador del Informe Nacional de Desarrollo Humano,  conversa sobre  nuevo INDH 2015/2016: Más allá del conflicto, luchas por el bienestar.

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EG: ¿cómo surge el índice de desarrollo humano (IDH)?, ¿qué mide el IDH? ¿Qué quiere decir Desarrollo Humano?

GA: Desarrollo Humano es un concepto que surge en la década de 1990 con los primeros Informes de Desarrollo Humano. El primer Informe Mundial se publica en 1990, como una alternativa al auge de entender el desarrollo como únicamente centrado en el crecimiento económico. El Informe propone entonces, que es necesario que el desarrollo se enfoque en primer lugar en las personas, y entendiéndose como la ampliación de las capacidades humanas, es decir, la capacidad que la gente tiene para construir una vida dotada de valor. Eso significa también que la gente puede tener razones para valorar la forma en que construye su vida; el ser y el hacer que la gente construye es lo que es necesario ampliar más allá de los ingresos. Esta frase lo resume: más allá del ingreso, desarrollo humano, capacidades humanas. A partir de esto, se concretó una serie de métricas, de medidas, índices que permiten valorar ese desarrollo humano, cuáles son los avances, cuál es la distribución en la sociedad de esos avances y también el lado negativo cuando hay privaciones en esas capacidades humanas.

Entonces, en realidad hay una serie de índices, el índice de desarrollo humano nos mide cuál es el avance en ciertas capacidades básicas, que sabemos que no son todas, porque únicamente son indicativas para poder medir a nivel de países del mundo. Hay países que han desarrollado índices más complejos de desarrollo humano, pero el IDH mide básicamente tres grandes dimensiones: uno, es poder tener un nivel de vida material digna; otro, poder contar con conocimientos para enfrentar la realidad, y otro es el tema de la salud, poder contar con una salud adecuada y una vida prolongada.

En los informes internacionales se utilizan indicadores estándar para poder hacer comparaciones, por ejemplo:

Para medir el tema de salud, se mide la esperanza de vida, que es un indicador bastante estandarizado a nivel mundial, entre países.

En el tema de educación, se mide la combinación entre la escolaridad que han alcanzado los adultos mayores de 25 años y la esperanza educativa que tienen los niños de 7 ó 6 años, y esto es la probabilidad de la escolaridad que pueden alcanzar los niños actualmente de 7 años, según los estándares de matriculación que hay en el país.

Y por último, el acceso a ingresos es el otro indicador que refleja más o menos el acceso a la calidad de vida.

 

EG: (…) El Foro Económico Mundial justamente plantea que una condición para poder generar desarrollo en un país, tiene que ver con institucionalidad, con las instituciones fuertes. Segundo, habla de infraestructura; tercero de la necesidad de un ambiente macroeconómico adecuado para que se puedan generar las situaciones, y esto lo comento un poco porque ustedes decían que el crecimiento económico no necesariamente se convierte en desarrollo humano pero si es una condición sine quanon, si no lo hubiere tampoco necesariamente se logra generar desarrollo humano; y el cuarto es salud y educación. Los cuatro en su orden, los plantea el Foro Económico Mundial como los pilares mínimos básicos que un país en vías de desarrollo tiene que poder enfocar. Y de los cuatro, dos están íntimamente presentados en el índice: salud y educación, y el otro es el tema económico, o sea, sí están planteados bajo esa lógica y tiene una lógica desde el punto de vista del Foro Económico.

GA: Claro, yo creo que hay convergencia, el tema es que el Índice de Desarrollo Humano plantea esas tres dimensiones, pero el concepto de desarrollo humano también se amplía a cuáles son esas condiciones que se requieren para alcanzar el desarrollo humano, y ahí se plantean tres grandes ejes:

En primer lugar, la generación de bienestar, pero entendiendo el bienestar en sus múltiples posibilidades, no sólo acceso a un nivel material de vida sino en realidad, el desarrollo humano entiende el bienestar en sus múltiples dimensiones desde lo puramente físico, la calidad de la salud, hasta la emocionalidad incluso los afectos. Hay toda una serie…son nueve componentes que pueden medir cómo puede ser el bien-estar de la gente, y además en la diversidad de concepciones, es diferente el bien-estar que puede entender una persona en el área rural o perteneciente a un determinado pueblo indígena, por ejemplo, o la concepción que pueden tener las mujeres respecto a los hombres, esa es la primera gran dimensión.

Lo otro es el arreglo social, como le llaman en el paradigma, y esto tiene que ver con la justicia, cómo se construye una sociedad justa es la pregunta y esto tiene que ver con instituciones, tiene que ver con cómo construimos una sociedad relacionalmente más justa.

Y el tercer componente que es muy importante, y que casi siempre se deja de lado es el tema de la acción de la gente para poder transformar la realidad, la capacidad de actuar. Y es a lo que bajo el enfoque de desarrollo humano se le denomina: agencia, que es un concepto muy antiguo, desde Grecia “el hombre actúa para transformar la realidad”. Entonces, ¿cómo se construye esa agencia? Más allá del Índice de Desarrollo Humano, esas tres grandes esferas que tienen que ver con la sociedad y las personas, son el espacio en donde se construye el desarrollo humano, y creo que allí converge el concepto de alguna medida.

EG: Más allá de los indicadores que trae el informe en esas tres grandes áreas, está la temática fundamental que se aborda con cada informe. Hablemos de la temática que analiza el informe de este año.

GA: La temática del nuevo Informe está vinculada precisamente a estas tres esferas de las que hablábamos.   En informes anteriores nos hemos enfocado mucho en el bien-estar, a cómo se construye el bien-estar o cómo se construye la justicia a partir de instituciones del Estado o del modelo económico, ahora tratamos de articular esos análisis e incorporamos también el concepto de agencia, de cómo la gente actúa para transformar la realidad, en el marco o en debate con la idea de conflictividad social.

En realidad el desafío original era analizar bajo la óptica de desarrollo humano el tema de conflictividad social, explicar por qué Guatemala se entiende como una sociedad conflictiva, pero eso nos llevó a revisar teóricamente todo el tema relacional en este marco de estas grandes esferas de desarrollo humano. Entonces el informe se enfoca en explicar cómo son estas relaciones entre actores en el país, en la búsqueda de justicia, de una sociedad más justa, en el marco de todo este concepto de desarrollo humano. Se valora entonces cómo es la construcción de agencia, tanto la agencia individual como la agencia colectiva, que es un concepto relativamente nuevo -el de la agencia colectiva-, dentro del paradigma de desarrollo humano, cómo se construyen relaciones armónicas, cómo se construye organización y ciudadanía por ejemplo, son ejemplos de cómo la gente se organiza para transformar la realidad, que puede tener muchas variantes.

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EG: (…) Robert Fogel, en el trabajo con el que ganó, en conjunto con otro economista, el premio Nobel de Economía en 1993,  hace un análisis sobre las características en común entre los países que están desarrollados. Su primera conclusión es que cuentan con instituciones fuertes, como actores y gestores del desarrollo. Ahora bien ¿cómo se crean instituciones fuertes? Allí hablan de valores comunes compartidos, de un modelo mental compartido en la sociedad que genera condiciones de convivencia y de respeto, y de un actuar en común, esa es justamente la plataforma sobre la que él basa su teoría, y dice: sí, es un concepto de desarrollo económico, pero la condición para que esto se dé son instituciones fuertes que se convierten en gestoras y facilitadoras del desarrollo por estos valores intrínsecos en la sociedad.

GA: Exactamente, de hecho la discusión conceptual de este informe parte de la idea de cómo construimos identidad. Para que este país funcione necesitamos construir una identidad mínima, pero este país está fragmentado de alguna manera, se ha roto el tejido social, pero hay que explicar por qué. Es necesario revisar las causas históricas de por qué este país tiene tan fragmentado el tejido social y hay visiones tan diversas que no logran armonizarse. ¿Cómo encontramos un camino común?, entonces la respuesta que da el desarrollo humano está en la base de la pregunta original del paradigma: ¿cómo construimos una sociedad justa? y lo que Amartya Sen respondía en aquellos tiempos era desarrollar capacidades comunes, espacios de capacidad para toda la población que genere espacios de identidad. Entonces, para poder alcanzar un espacio de identidad es necesario un mínimo de equidad en ciertos factores. Pero lo que nos encontramos es que esta sociedad es una sociedad profundamente dividida por la desigualdad, por la desigualdad que no es solamente económica sino de acceso al poder y a la toma de decisiones políticas.

La sociedad inherentemente tiene conflictos de interés, y va a existir disputa por los recursos, por las decisiones políticas, pero en una sociedad muy desigual, la gente que concentra más ventajas va a tomar las decisiones sobre los otros, y eso definitivamente rompe los tejidos sociales y no permite construir esa identidad.

EG: [Amartya] Sen, justamente plantea el tema de la igualdad de oportunidades, él es uno de los primeros que aborda la desigualdad bajo estos conceptos. Por ejemplo, un niño debe tener  oportunidades, no importando el tamaño de su chequera. Es una forma muy burda de decir que no depende de si tenés pisto o no […]

“Más allá del conflicto…”, descríbeme esa sección…

GA: El informe parte originalmente de una pregunta.  Cómo leer la conflictividad desde la perspectiva de desarrollo humano, que básicamente son todos estos conceptos de los que hemos venido conversando. El primer gran problema es que para poder entender la sociedad hay que tener un enfoque histórico, los conflictos no surgen espontáneamente o de repente, no es algo que surja de la nada, es algo que tiene un antecedente histórico. Eso nos lleva a revisar la diversidad que hay en el país y las muy profundas desigualdades y diversidades que hay en un espacio tan pequeño: hay diversidad ambiental, diversidad de formas de vida, diversidad de historias; entonces esto en el marco del desarrollo y de todo lo que hemos hablado, nos lleva a la conclusión de que los conflictos en Guatemala tienen mucho que ver con las desigualdades de acceso al poder, de acceso al bienestar y de acceso a poder ejercer formas de vida. De la forma en que se ha llevado a cabo el modelo económico y la forma en que se ha construido el Estado y las instituciones.  Definitivamente la forma propicia para el desarrollo, de resolver la conflictividad, tiene que ver con las soluciones políticas a los conflictos, y eso nos lleva a evaluar como ha sido la construcción de las formas políticas para poder resolver el conflicto en el país.

EG: Ustedes dividen en cuatro grandes apartados el tema de conflictividad: la tierra y acceso a la alimentación como el principal, el conflicto histórico que existe; segundo, el conflicto de minería; tercero, el conflicto vinculado a la energía eléctrica y el cuarto creo que lo pusieron tal vez como un corolario, vinculado a lo que pasó el año pasado: “desafíos de una democracia en construcción”. Yo voy a poner esos cuatro en contexto de una sección que aparece  anterior a esas  y es el tema de las sociedades posconflicto. Un tema del que se ha desarrollado muchísima literatura y mucho trabajo por Naciones Unidas -el concepto de las sociedades posconflicto-. ¿Guatemala es una sociedad posconflicto o es todavía una sociedad en conflicto? porque una cosa es que haya conflicto armado y otra cosa es que sigamos siendo una sociedad en conflicto, ¿Vamos a pasar a ser alguna vez una sociedad posconflicto nosotros?

GA: Yo creo que este término hay que relativizarlo, porque cuando hablamos de conflicto como conflicto armado, yo creo que el término posconflicto hace más bien referencia a pos-enfrentamiento ¿no?, porque todas las sociedades de alguna manera están en conflicto, el tema es que tienen mecanismos políticos para resolverlos. El informe habla de democratización cuando funcionan los mecanismos políticos y democráticos, y tiene que ver con las dos cosas: en primer lugar con la justicia que se representa con las instituciones, pero también con una ciudadanía empoderada capaz de actuar, de representar y de participar en la solución de estos problemas. Entonces ¿qué pasa con los acuerdos de paz?, se termina el enfrentamiento y el gran conflicto que de alguna manera se constituyó en violento pero que tiene raíces en toda esta desigualdad y toda la problemática de exclusiones….

EG:  […] el conflicto de la tierra es el predecesor justamente de los conflictos, al conflicto armado. Sin embargo los otros dos –el de minería e hidroeléctricas- son intermedios, más por ausencia de institucionalidad y del Estado para…

GA: Son relativamente emergentes aunque se rastrea que hay conflictos por minería anteriormente, e incluso por energía eléctrica en el caso del Chixoy ¿no?, pero el informe hizo un estudio de cómo fue el comportamiento de las demandas en los últimos quince años, después de los Acuerdos de Paz, hasta 2013-2014, y allí viene el tema de 2015 después. Pero en ese análisis se muestra que hay cuatro grandes áreas de demandas de la población, en primer lugar: esto que tiene que ver con el bienestar insatisfecho, la gente demanda más servicios porque vive en condiciones de precariedad y pobreza; pero por otro lado está el tema de activos económicos, de problemas económicos, la gente no tiene trabajo, no tiene cómo producir; pero el que más ha crecido es el tema de los bienes naturales, y por eso es que nos enfocamos en estos temas para poder explicar por qué en estos últimos quince años ha crecido tanto el número de demandas y conflictos relacionados con los bienes naturales.

EG: Hay una gráfica [sobre] el tema de la conflictividad por la energía eléctrica, donde se muestra una alta concentración del potencial hidroeléctrico en Alta Verapaz, y cuando ese lo cruzamos con la falta de conexión eléctrica -porque tenemos más de 250,000 familias no conectadas al sistema eléctrico sólo en Alta Verapaz, que es la mitad de la población no conectada en el país- no debería ser sorpresa que sea uno de los lugares donde hay mayor conflictividad, casi que cae por su propio peso.

GA: Eso es lo que muestran los indicadores, Guatemala está empezando a generar electricidad para exportar, y aún tres millones de habitantes en el país no tienen electricidad en su vivienda, esta es una grave limitación. El 66% de los habitantes de Alta Verapaz no tiene energía en sus viviendas, y es el departamento con mayor capacidad de generación…

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EG: El último capítulo antes de los anexos, son 70 páginas de estadísticas, que están allí disponibles para  revisar… pero más allá de eso, el último capítulo dice: “Desafíos de una democracia en construcción”, habla de conclusiones, pero tiene una parte que dice: “Hacia un Estado que promueve el Desarrollo Humano Sostenible”. Hablemos de esa parte…

GA: Bueno, en este informe se trata de articular toda esta problemática, cómo se relaciona ese devenir del desarrollo, del bienestar y de los indicadores, con la forma en cómo se distribuye en el país, cómo se ha construido esa relación entre los diferentes actores del país, cómo se ha construido el Estado, un estado que surge de esos Acuerdos de Paz, y que asume una serie de compromisos que no logra cumplir por un debilitamiento sistemático que se realiza casi paralelamente por una serie de privatizaciones que no todas fueron de manera transparente, se hicieron de manera opaca y no fueron pensadas realmente en promover más desarrollo; y por otro lado un modelo económico que se ha impulsado y que no ha logrado traducirse en desarrollo humano.

Cómo esto se relaciona con estos conflictos que vemos -que se reconoce que son inherentes a cualquier sociedad-, pero cómo este sistema economía-sociedad-Estado no logra resolver los conflictos de manera de potenciar más avance y transformación positiva. Porque se entiende que en el análisis de la historia en la perspectiva de las contiendas políticas, se muestra que los conflictos cuando se potencian, se generan sinergia entre participación política e instituciones, que logran generar avances en la sociedad. Entonces cómo potenciar esa participación de la ciudadanía para que se traduzca en mejores instituciones y más desarrollo.

Creo que 2015 también es un hito porque se establece dentro del tercer componente de protestas y de demandas y vemos el cuestionamiento institucional […]. Vemos que si ha habido durante todo este periodo cuestionamientos institucionales, el 2015 se convierte en un hito final debido a ese debilitamiento del Estado que no logra resolver la problemática y además está totalmente corrompido. Hay un debilitamiento del Estado porque han permeado intereses particulares y entonces se ha fragmentado el poder. Entonces el año pasado se produjo una crisis que condujo a una trasformación, a una transición que puede generar transformaciones a futuro. En este marco, el Informe plantea qué desafíos existen para poder lograr potenciar esa agencia colectiva de la que hablábamos al inicio, la gente participa y se mueve para poder demandar una mayor justicia. El informe habla de que es necesario entender los contextos de la comunidad y de la diversidad  de visiones que hay en el país.

EG: (…) La conflictividad ustedes la plantean acá en esos cuatro aspectos, el tema de  tierras, el tema de electricidad, el tema de minería y el tema democrático. Pero hay una infinidad de otros temas de conflictividad, inherentes y existentes alrededor del país. En las áreas urbanas hay unos temas muy distintos en las áreas rurales Gustavo.

GA: Totalmente, el Informe se enfocó en lo que la investigación nos mostró que está más relacionado con desarrollo, entendemos que la sociedad tiene múltiples conflictos, múltiples disputas por diferentes temas, nos enfocamos más en eso porque es la óptica de desarrollo humano, pero finalmente el Informe trata de concluir cuáles deben ser esas relaciones que deben de existir para poder resolver de manera política, pacífica pero sobre todo justa los conflictos. Cómo construir institucionalidad y entonces el informe tiene una serie de recomendaciones de dar seguimiento por ejemplo…

EG: Hablemos de eso, de las recomendaciones principales…

GA:  […] En primer lugar, fortalecer la capacidad del Estado, que es vital tanto para enfrentar los conflictos como para encaminar el desarrollo del país, [Guatemala] es el país que tiene la carga tributaria casi más baja del mundo, y la capacidad de gasto social también es bastante baja -la tercera parte del resto de América Latina- entonces, [es necesario] fortalecer la capacidad fiscal y de eficiencia para poder promover el desarrollo, después, lograr cuestionar el tema del modelo económico que deba impulsarse, de tal manera que ese crecimiento económico tenga un auge y que logre ser inclusivo y además sostenible, porque ahora no nos preocupamos tanto en el país de qué va a pasar a futuro y en todo el mundo ya la preocupación es bastante alta de cómo hacer sostenible ese desarrollo.

Posteriormente, también el Informe hace recomendaciones en cuanto a cómo esta formación de Estado más fuerte con capacidades y un modelo de desarrollo incluyente, puede también generar una institucionalidad capaz de resolver y potenciar la conflictividad, como oportunidad para mejorar la calidad de vida de la gente y empoderarla para crear una ciudadanía activa.  Se propone continuar con la institucionalidad que se empezó con los Acuerdos de Paz pero que no está articulada, por un lado está un Ministerio de Ambiente hablando una cosa, por otro lado el Ministerio de Energía y Minas promoviendo otra, no hay convergencia, no hay articulación entre las políticas. Es necesario pensar multidimensionalmente el Estado, cómo se articulan los diferentes componentes y sectores.

EG: […] las cifras que nos da el Informe de Desarrollo Humano, nos plantean unas diferencias radicales entre el desarrollo humano en lo rural y el desarrollo humano en lo urbano. El acceso a servicios, a educación, a salud, agua, a una serie de cosas, es obviamente mucho más accesible en las áreas urbanas que en las áreas rurales; lo que genera una población pobre guatemalteca que es predominantemente mujer, rural, indígena… la población guatemalteca más pobre tiene esas tres características. Y cuando vemos las dos mezclas, dónde se vinculan -lo urbano y lo rural- donde hay un potencial de vincular…

GA: Yo creo que en el enfoque territorial sobre todo, el Informe también propone que es necesario un abordaje territorial porque ese es el tercer componente del enfoque de contiendas políticas, que son procesos históricos, que además hay una cuestión procesual de cada uno de los conflictos, de cómo se lleva a cabo en una comunidad a lo largo del tiempo y que cuando se habla de conflictividad solo se muestra partes muy visibles, pero hay una serie de eventos bastante complejos; y el otro es que son territoriales, que obedecen a una distribución histórica territorial en donde se han definido relaciones sociales. Entonces, el tema de la planificación territorial también es fundamental para poder lograr y entender que en estos países tanto lo urbano como lo rural tienen una relación que puede ser sinérgica, pero entender todo el territorio también en sus múltiples dimensiones.  En Guatemala, por ejemplo, se hace un análisis de cómo están distribuidos el uso de los suelos de acuerdo a su potencial y hay una gran incoherencia, entonces para poder armonizar, es necesario tener una visión de país, y poder ver el territorio en su conjunto: cuál es su potencial y poder armonizar con las poblaciones y con el ambiente, cómo lograr esto, se requiere una arquitectura multidimensional.

[…]

Hay una tendencia poblacional definitivamente a la urbanización pero también en otros lugares hay una tendencia a la ruralización, es decir, creemos en el Informe que no necesariamente toda la población va a moverse a lo urbano. El tema es cómo armonizar esta planificación territorial y como hacer que también el desarrollo rural sea posible, y en primer lugar el gran problema es el de la alimentación, cómo lograr que el potencial de país sirva para la producción adecuada de alimentos, cómo garantizar la seguridad alimentaria de toda la población. Eso también tiene que ver con el manejo de las poblaciones rurales y de los territorios, entonces son dos componentes complementarios y que obedecen a algo más general que es cómo planificamos el desarrollo de país, cómo pensamos o potenciamos –porque no todo debe ser centralizado-, pero sí es necesario como país, pensar no sectorialmente porque esto no nos va a conducir a pensar como país, a desarrollar al país, cómo lograr potenciar tanto lo rural como lo urbano, pero entendido todo en su conjunto, de manera sostenible, la protección del ambiente es fundamental.

EG: Y entendido que el fin último es potenciar el desarrollo humano independientemente en donde y en qué territorio se esté… comentario final Gustavo, ¿qué te deja este informe?, haberlo trabajado en la forma en que se trabajó, sin dejar de mencionar la labor que ha hecho hasta ahora don Edelberto, que se le hizo un homenaje en la presentación del Informe, y las aristas, la transformación del informe en sí que ha tenido desde que se conceptualizó…

GA: (…) Este informe constituye tal vez una síntesis de informes anteriores, es la búsqueda de una nueva forma de interpretar, de una manera más holística, de encontrar todos esos factores. Pues ha sido una experiencia bastante rica porque ha habido mucho debate, a lo interno tanto del equipo, incluyendo al profesor Torres-Rivas que es parte de, y tiene una visión particular muy reconocida en América Latina. Pero el equipo tiene diversas perspectivas, diversas formaciones, es un equipo multidisciplinario; y el proceso de elaboración del Informe también se realizó en debate con por lo menos 70 personas con las que se discutió: expertos en los temas, desde psicólogos sociales, hasta expertos en minería, expertos en energía eléctrica, economistas, sociólogos, entonces es un debate bastante rico que creo que ofrece, esa es nuestra propuesta: ofrecer temas para poder debatir y poder encontrar caminos para ir desarrollando… [el conocimiento] es una cuestión dinámica, que está en constante transformación.

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Escucha audio de la entrevista completa aquí:

*Parte de la entrevista a Gustavo Arriola Quan,  editada de la versión original realizada por Quique Godoy, el 7 de octubre, en el programa Temas y Debates de Radio Infinita.

 

CONTACTOS:

Guatemala | Liz Marroquín, liz.marroquin@undp.org

ACERCA DE ESTE INFORME: El Informe Nacional de Desarrollo Humano para Guatemala es una publicación con independencia editorial del PNUD. Este informe se ha realizado con el apoyo financiero de la Embajada de Suecia. Para su elaboración  se llevaron a cabo más de 50 entrevistas con actores clave, una encuesta sobre desarrollo humano, estudios temáticos con expertos y talleres consultivos con más de 75 actores vinculados a las temáticas abordadas.

Este es el Informe número once publicado por la Oficina del Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD en Guatemala, fue lanzado el 6 de octubre de 2016, junto a altas autoridades de gobierno, cuerpo diplomático y sociedad civil.

Para descargar el INDH 2015/2016 visite: http://desarrollohumano.org.gt/

ACERCA DEL PNUD: A través de una red mundial presente en aproximadamente 170 países, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo conecta conocimientos, experiencias y los recursos necesarios para contribuir a la ampliación de capacidades y oportunidades de los países y las personas. El PNUD acompaña a Guatemala en su estrategia de desarrollo y contribuye a la creación de mecanismos que empoderen a los diversos actores para potenciar el desarrollo humano sostenible.

 

 

 

Noticias

Se precisa de círculos virtuosos entre política, economía y desarrollo humano para ir más allá de la conflictividad, hacia un país democrático e incluyente

Comunicado.

El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015/2016, insta a entender y atender los conflictos de manera integral, para canalizarlos como oportunidad de construcción de una democracia fuerte, base política del bienestar común.

Guatemala, 6 de octubre de 2016 – Las manifestaciones y demandas colectivas en Guatemala no deben ser comprendidas únicamente como conflictividad social, sino como resultado de procesos políticos y económicos que han resultado en desigualdad, exclusión y severas limitaciones al desarrollo humano para grandes porciones de la población. El Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH) 2015/2016, presentado hoy, llama a emprender diversas acciones para profundizar la democratización del Estado y a buscar un modelo incluyente de desarrollo, en armonía con la diversidad humana y el planeta.

El Informe, “Más allá del conflicto, luchas por el bienestar”, analiza los resultados de las políticas públicas y el modelo económico implementados en Guatemala a partir del proceso de democratización, en los ochenta, y estudia cómo esos resultados están conectados con las demandas de la población, para entenderlas más allá del concepto de “conflictividad social”.

“Guatemala puede retomar la ruta de la democratización, fortalecer las instituciones del Estado, garantizar el derecho de participación y establecer canales que faciliten la resolución transparente, pronta y justa de las disputas sociales. Puede además generar círculos virtuosos entre política, economía y desarrollo humano para generar mayor bienestar para todas y todos los guatemaltecos”, enfatizó Igor Garafulic, director del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Guatemala.

El INDH sostiene que el proceso de democratización en Guatemala, a partir de la Constitución de 1985 y el fin del conflicto armado interno en 1996, ofreció condiciones para una agenda de país con mayor equidad y justicia. En particular, los Acuerdos de Paz plantearon una ambiciosa ruta para lograr mejoras sustantivas en desarrollo humano. Sin embargo, de forma contradictoria, se implementaron políticas para reducir o privatizar funciones del Estado, lo que debilitó su capacidad para cumplir con los compromisos. De esa cuenta, el impulso a favor del desarrollo resultó insuficiente. El índice de desarrollo humano mejoró a una tasa anual promedio de 2.3 por ciento entre 2000 y 2006, pero de 2006 a 2014 esa tasa se redujo a menos de 0.3 por ciento, con estancamientos de las mejoras en salud y los ingresos promedio de la población.

El Informe apunta que diversos procesos des-democratizadores han continuado la degradación de la función pública y el debilitamiento del Estado, dejándolo vulnerable a la corrupción, cooptación, influencias sectoriales y mercantilización de las funciones estatales no privatizadas. Con capacidades limitadas, el Estado ha dado una respuesta débil a las demandas colectivas, con instancias de negociación sin vinculación y sin respeto de mecanismos comunitarios.

En ese contexto, durante las últimas décadas se ha impulsado en el país un modelo económico que no ha resultado en avances sustantivos para el desarrollo humano. Por ejemplo, Guatemala es el país con la mejor estabilidad económica en Latinoamérica, pero a la vez registra a 6 de cada 10 personas viviendo en pobreza y un 76 por ciento de la población no cuenta con ingresos para cubrir una canasta básica de bienes y servicios para el hogar. Los índices de pobreza han regresado a niveles similares a los previos a 1990 y la clase media se redujo de un 26 por ciento en 2006 a un 21 por ciento en 2014.

“Los enfoques actuales de desarrollo, reflejados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sostienen la preocupación por encontrar un equilibrio entre la actividad humana y el cuidado del ambiente, así como en la conversión real de esa actividad humana en mejoras en la calidad de vida para la mayoría. Este Informe busca contribuir al diálogo nacional por medio de la comprensión de nuestra historia y sus contextos, para resolver las profundas desigualdades que persisten en Guatemala y avanzar hacia un desarrollo incluyente y sostenible”, manifestó Gustavo Arriola, coordinador del INDH 2015/2016.

El Informe advierte que a partir de los Acuerdos de Paz se han registrado progresivamente contiendas relacionadas con exclusiones históricas y la falta de prestación de servicios públicos, pero también con disputas por el uso del agua, condiciones laborales y demandas de tierra para la economía campesina. A diciembre de 2015 se han registrado 1,476 casos de conflictos agrarios en proceso en el país, principalmente en Petén, Huehuetenango, Quiché y Alta Verapaz.

A esto se suma el surgimiento de conflictos asociados al uso de los bienes naturales y los impactos sociales y ambientales de proyectos energéticos y extractivos, sobre los cuales generalmente hay información pública limitada para las comunidades afectadas. La falta de diálogo pertinente, La ausencia de reconocimiento y legislación sobre los derechos de consulta comunitaria generan malestar para las comunidades e incertidumbre para las empresas, además de reducir las oportunidades de planificación y control para las autoridades locales y nacionales.

El INDH 2015/2016 recomienda iniciativas que promuevan un debate integrado sobre qué tipo de desarrollo puede impulsarse en Guatemala, que sea compatible con los principios de desarrollo humano y en armonía con el planeta y la diversidad humana. Para llegar a equilibrios sobre la solución justa a los conflictos, declara el Informe, es preciso concebir políticas y acciones públicas encaminadas a fortalecer la capacidad de planificación y gestión de los territorios,  sobre la base del respeto a los derechos de las personas y bajo criterios de sostenibilidad, en búsqueda de que la prosperidad sea compartida por todas y todos.

#IDHgt2016

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Recursos – Descarga nuevo informe:  INDH 2015/2016  | Revive lanzamiento: Ver video |Fotos: Lanzamiento INDH 2015/2016: Más allá del conflicto, luchas por el bienestar

ACERCA DE ESTE INFORME:  El Informe Nacional de Desarrollo Humano para Guatemala es una publicación con independencia editorial del PNUD. Este informe se ha realizado con el apoyo financiero de la Embajada de Suecia. Para su elaboración  se llevaron a cabo más de 50 entrevistas con actores clave, una encuesta sobre desarrollo humano, estudios temáticos con expertos y talleres consultivos con más de 75 actores vinculados a las temáticas abordadas.

Este es el Informe número once publicado por la Oficina del Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD en Guatemala, fue lanzado el 6 de octubre de 2016, junto a altas autoridades de gobierno, cuerpo diplomático, cooperación internacional,  representantes de universidades, organizaciones de  sociedad civil y público en general.

ACERCA DEL PNUD: A través de una red mundial presente en aproximadamente 170 países, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo conecta conocimientos, experiencias y los recursos necesarios para contribuir a la ampliación de capacidades y oportunidades de los países y las personas. El PNUD acompaña a Guatemala en su estrategia de desarrollo y contribuye a la creación de mecanismos que empoderen a los diversos actores para potenciar el desarrollo humano sostenible.

 

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