Nueva medición del Índice de desarrollo humano: ¿Por qué se utiliza el Ingreso Nacional Bruto en sustitución del Producto Interno Bruto?

Para el vigésimo aniversario del Informe Mundial La verdadera riqueza de las naciones: Caminos al desarrollo humano, el PNUD incorporó mejoras en la estimación del Índice de Desarrollo Humano. Entre ellas destaca el cambio realizado en la dimensión del ingreso, en la cual el Ingreso Nacional Bruto per cápita reemplazó al Producto Interno Bruto per cápita, con el objetivo de incluir los ingresos del exterior que perciben mayormente los hogares de los países en desarrollo.

Para entender la razón de dicho cambio, es importante conocer cuál es la diferencia entre ambos conceptos. El producto interno bruto es el agregado más conocido y utilizado para analizar el desempeño de las economías, siendo la sumatoria del total de bienes y servicios que se producen en un país durante un período de tiempo que generalmente es un año. El resultado de esta producción total de bienes y servicios, al dividirse entre la población da como resultado un per cápita, es decir, un promedio por persona.

Sin embargo, el PIB no es la que mejor variable que refleja la cantidad de recursos con que cuentan los residentes de un país para gastar o para ahorrar. Esto es así porque no todos los recursos que se generan internamente permanecen en el país, sino que parte de ellos se va al exterior en pagos de intereses por las deudas contraídas con otros países y las remesas de utilidades de las empresas extranjeras radicadas en el país. Asimismo, el país recibe recursos externos que incrementan el nivel de ingreso de las familias.

A diferencia, el ingreso nacional bruto es igual al PIB restando los recursos que se van al exterior y sumando recursos que se reciben por pagos en concepto de remuneraciones, intereses y otras rentas financieras, además de todas las transferencias corrientes como el caso de las remesas familiares, recursos que aunque se generan en otro país y por lo tanto no están incluidos en el cálculo del PIB, forman parte de las disponibilidades de los residentes para solventar los gastos en los que deben incurrir. Dadas las características de las economías de los países de América Latina y los montos registrados por concepto de estos pagos, la diferencia entre el PIB y el ingreso nacional bruto ha sido apreciable, siendo este último superior.

Por ello, para medir el nivel de vida, el ingreso nacional bruto per cápita reemplaza de forma satisfactoria al producto interno bruto per cápita. En un mundo globalizado, suele haber grandes diferencias entre los ingresos de los residentes de un país y su producto interno. Veamos el caso de Guatemala.

La gráfica 2 muestra como para Guatemala la tendencia es la misma, el PIB es menor al Ingreso Nacional Bruto. Se concluye entonces que la dimensión del ingreso que forma parte del cálculo del IDH, se estima de forma más amplia al considerar el INB.

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