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Reconstruir la institucionalidad del Estado: La tarea inpostergable

Mientras no construyamos un Estado fuerte y capaz de alcanzar sus objetivos, la conflictividad social y política nos seguirá acompañando en el tiempo y en el espacio, complejizando entonces enormemente la posibilidad de construir en este bello pedazo de tierra que nos tocó vivir, un país próspero, incluyente y en paz.

Luis Fernando Mack
agosto 25, 2017

Desde que en abril del 2015, la CICIG y el MP descubrieron una red de corrupción de alto nivel incrustada en las instituciones públicas, las evidencias sobre la captura del Estado por intereses de particulares ha ido en aumento, mostrando el grado en el que se usaba el poder y los recursos públicos para proteger intereses espurios, que están muy lejos del ideal de bien común que está consagrado en nuestra Constitución Política de Guatemala.

El informe de Desarrollo Humano del 2016 enfatiza algunas de las muchas consecuencias que ha traído para la sociedad guatemalteca ese lastre de un Estado que ha faltado a sus más mínimos deberes: en la primera parte del estudio se demuestra que muchos de los conflictos que proliferan en Guatemala, se originan en ese calamitoso estado de la institucionalidad del Estado, el cual no tiene ni la capacidad, ni la estructura adecuada para atender las demandas de la sociedad, y en el contexto de los casos de corrupción, esa falencia cobra un sentido perverso: la capacidad institucional muy probablemente ha sido socavada lentamente durante muchos años, debido a esas redes de corrupción que lejos de perseguir resolver las demandas ciudadanas, estaban encargadas de proteger los intereses de los gobernantes de turno.

img_6264 Jornadas 2015. Fotografía: Vivian Guzmán

 

El capítulo cuatro, en particular, cuando se hace el recuento de las funciones que un Estado que promueve el desarrollo humano debe cumplir, el informe concluye luego de retomar muchos de los elementos que ya estaban señalados en el Informe de Desarrollo Humano del 2009-2010:

La evaluación de estos ámbitos en el posconflicto nos da como resultado un Estado debilitado, al servicio de intereses privados y particulares, poco transparentes y más bien corruptos, con pocos canales de participación (INDH 2015-2015, página 96)

Un ejemplo de esa debilidad es el análisis de la institucionalidad relativa a la mediación y la solución de los conflictos: una maraña de instituciones, mecanismos y procesos que compiten muchas veces por recursos, rivalizan en procedimientos y difícilmente se coordinan en campo, haciendo que todo el andamiaje de la mediación sea lento, engorroso y poco eficiente:

En el plano del Organismo Ejecutivo, la conflictividad hoy es atendida por diferentes instancias desde el nivel nacional y se articula, con distintos enfoques, hacia algunas instancias locales (municipalidades, COCODE, COMUDE) y departamentales (Gobernaciones, CODEDE) con cierta coordinación, aunque aún insuficiente. La articulación se dificulta por los cambios de enfoque con cada administración gubernamental, o por la incomprensión de las dinámicas que generan conflicto. (INDH 2015-2016, página 110)

Paradójicamente, la institucionalidad está constituida por 3 enfoques, claramente visualizados en cada mecanismo que el informe analiza: contención del escalamiento del conflicto, mediación y diálogo, y la atención a problemas específicos -como el de los conflictos de tierra y por extracción de recursos naturales, que son los que más notoriedad han adquirido en los últimos tiempos-. Estos tres niveles son necesarios, pero como el andamiaje no está conectado realmente con la estructura de toma de decisiones ni de recursos del gobierno, su capacidad real para la resolución de los conflictos ha sido el talón de Aquiles, con graves consecuencias para el clima de gobernabilidad que actualmente vivimos:

Al momento, no se ubica en el Estado ninguna institucionalidad con capacidades para solucionar la conflictividad de una manera comprehensiva e integral. Como resultado, se emprenden acciones altamente fragmentadas que se perciben en las poblaciones como dilatorias, y que actúan en beneficio de aquellos con capacidades, recursos y poder para comprender el operar del Estado y obtienen réditos a su favor (INDH 2015-2016, página 111)

En el corto plazo, por supuesto, la contención, la mediación y la atención a problemas especializados ha rendido sus frutos, ya que se ha evitado momentáneamente el escalamiento de los conflictos. Sin embargo, en el mediano y el largo plazo, el impacto sobre la credibilidad de la institucionalidad del Estado y sobre los mecanismos de diálogo han sido nefastos, ya que han ido generalizando la idea que la única forma de obtener alguna capacidad de negociación real es la vía de la fuerza: esa es la razón de fondo de por qué ha habido un escalamiento de las manifestaciones y los cortes de carretera que solamente multiplican los conflictos y aumenta los sufrimientos de la ya de por si golpeada población: ahora no solo hay que lidiar con la incapacidad del Estado de resolver los problemas del día a día, sino aparte, se debe tener paciencia de santo para soportar los múltiples contratiempos que el ciudadano de a pie debe sufrir cuando hay manifestaciones de protesta que solamente buscan la solución de sus demandas postergadas por muchos años.

El cuadro que pinta el Informe de Desarrollo Humano, por tanto, es contundente: mientras no construyamos un Estado fuerte y capaz de alcanzar sus objetivos, un Estado que se organice para proteger los derechos de las poblaciones vulneradas, reduzca los riesgos de las poblaciones vulnerables y trabaje eficientemente para expandir los beneficios del desarrollo a una mayoría que nunca ha tenido acceso a bienes y servicios básicos, la conflictividad social y política nos seguirá acompañando en el tiempo y en el espacio, complejizando entonces enormemente la posibilidad de construir en este bello pedazo de tierra que nos tocó vivir, un país próspero, incluyente y en paz.

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EL BLOG DE DESARROLLO HUMANO es una plataforma de debate y discusión. La Oficina del INDH publica reflexiones que apoyan un diálogo constructivo sobre las opciones políticas  que permitan avanzar en el desarrollo humano de todos y todas, sin que nadie se quede atrás. El contenido de los blogs refleja las opiniones de los respectivos autores y no necesariamente la posición oficial del PNUD.