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desarrollo humano

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Pobreza multidimensional: la pobreza más allá del ingreso

“Bajo la perspectiva del desarrollo humano, la pobreza se entiende como un conjunto multidimensional de privaciones en las capacidades humanas”

Luis Ernesto Velásquez
febrero 1, 2017

La pobreza es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los gobiernos de la mayoría de los países. En Guatemala, la pobreza definida como el nivel de consumo de los hogares ha mostrado un aumento durante los últimos años, en un contexto de crecimiento económico moderado. La metodología oficial para medir la pobreza parte de un enfoque indirecto de medición, el cual clasifica a las personas y hogares en relación a su capacidad de alcanzar un umbral mínimo de consumo, poniendo atención únicamente a una dimensión del bienestar. Desde el año 2012, el Informe Nacional de Desarrollo Humano ha planteado una metodología alternativa y complementaria, que define la pobreza en términos de una serie de privaciones básicas que restringen el bienestar de las personas. Esta propuesta provee un marco de referencia para el diseño y evaluación de políticas públicas basadas en una visión del desarrollo más allá del aumento de los ingresos o del consumo.

A nivel individual y colectivo los seres humanos valoran múltiples aspectos de la vida. Para las personas el bienestar, entendido como el “vivir bien” o “tener una buena vida”, no está definido exclusivamente en términos de la disponibilidad de los recursos económicos requeridos para cubrir sus necesidades materiales. En este sentido, el enfoque del Desarrollo Humano plantea que las personas deben gozar de capacidades (libertades) que les permitan “ser” y “hacer” lo que consideran valioso en su vida: solamente así podrán desarrollarse plenamente como seres humanos. Bajo este punto de vista la pobreza es conceptualizada como una privación de múltiples capacidades que impiden a los sujetos alcanzar un nivel de bienestar digno. Considerando lo anterior, disponer de una medición integral de la condición de pobreza de las personas requiere considerar la pérdida de bienestar en diferentes dimensiones.

En Guatemala, el bienestar de la población se ha visto históricamente restringido por factores relacionados al acceso desigual a la riqueza y el poder político, así como al racismo y la exclusión social de buena parte de la población. Producto de ello, buena parte de la población ha sufrido, por generaciones, privaciones que comprometen su bienestar. Las últimas estimaciones realizadas dentro del marco del Informe Nacional de Desarrollo Humano 2015/2016, demuestran la precarización de las condiciones de vida de la población; precarización que podría ser revertida si se adoptaran medidas integrales y sostenibles que pongan a las personas en el centro de cualquier intervención. El análisis de la evolución del Índice de Pobreza Multidimensional -IPM-, evidencia que a pesar de observarse una disminución de la pobreza entre 2000 y 2006, durante los últimos años esta tendencia se ha revertido llevando a la profundización y el aumento de la pobreza en aquellos sectores más vulnerables y excluidos de la sociedad. En la actualidad se estima que dos terceras partes de la población viven en condición de pobreza multidimensional.

El IPM se basa en la identificación de una serie de privaciones que afecta a las personas en tres dimensiones fundamentales: el estándar de vida, la educación y la salud, medidas a partir de diez indicadores específicos. A nivel de país, la dimensión con más privaciones es la correspondiente a los ingresos, ya que el 76% de las personas no llegan a contar con los recursos económicos necesarios para cubrir el costo de la canasta básica de bienes y servicios. En el caso de salud, el 73% de la población no cuenta con algún tipo de seguro para atender sus padecimientos, lo que se combina con condiciones precarias de saneamiento y vivienda. En el ámbito de la educación, aún hay grandes retos ya que aproximadamente seis de cada diez adultos no cuentan con estudios primarios y uno de cada cinco niños está en riesgo de no concluir la primaria.

 

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La realidad que reflejan las distintas mediciones de pobreza hace indispensable no sólo replantear la definición de desarrollo a seguir, sino también evaluar cómo el modelo económico y político actual influye en el nivel de bienestar de las personas. Una nueva propuesta de país deber basarse en los principios de inclusión y equidad. En este sentido, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-, constituye un marco mundial para apuntalar el desarrollo desde una perspectiva multidimensional e integral orientada a la transformación de las condiciones que generan desigualdad. La implementación de los ODS conlleva la posibilidad de adoptar una nueva ruta que guíe acciones para promover el desarrollo humano de la población guatemalteca.

La adopción de un nuevo marco de referencia, y de medición, que aborde el tema del desarrollo como un proceso con múltiples dimensiones es indispensable para superar de manera sostenible el problema de la pobreza. A nivel de políticas públicas, es necesario el diseño de intervenciones integrales e integradas que respondan a los distintos ámbitos del desarrollo humano. El cambio de paradigma implica: replantear la manera en la que se entiende el desarrollo, así como definir sus objetivos más allá del crecimiento económico; y diseñar nuevas estrategias para promover el bienestar individual y colectivo, sin dejar de lado la participación y el involucramiento de las personas en las decisiones que afectan su vida.