Informe nacional de
desarrollo humano

Guatemala

Logo PNUD

Blogs

La acción colectiva de las mujeres en las luchas sociales

“Nos agarramos nuestras manos para buscar la justicia. Rompimos el silencio y así empezamos un largo camino. No queremos que se repita lo que vivimos ni que nuestra lucha se olvide. Esta lucha aún no ha terminado”.

Ana Lucía Ramazzini
mayo 29, 2017

Estas son las palabras de las Abuelas de Sepur Zarco al recordar la sentencia condenatoria en el año 2016 contra dos militares, frente a la violencia sexual y esclavitud doméstica y sexual que vivieron durante el conflicto armado interno. Sus palabras reflejan una de las tantas acciones colectivas de las mujeres.

Como plantea el INDH 2015/2016, las profundas desigualdades siguen presentes en las raíces de nuestro país. Y en el caso de las mujeres, este informe lo evidencia claramente.  Por ejemplo:

  • Únicamente el 20% de las mujeres es considerada «jefe de hogar» y se asume como tal sólo cuando no hay hombre que reportar como jefe.
  • Las mujeres se emplean de manera más precaria debido a que sus ocupaciones usualmente son consideradas como «ayuda», y por lo mismo sus responsabilidades como «amas de casa» no disminuyen.
  • En 2011, las mujeres cónyuges trabajaban cuatro veces más que los hombres en las labores domésticas, sin importar si tenían otra ocupación remunerada.
  • Las mujeres jefas de hogar –regularmente solas– reportaban tres veces más horas de trabajo doméstico que los hombres jefes de hogar.
  • Cuatro de cada 10 mujeres han sido víctimas de algún tipo de violencia por parte de sus parejas o exparejas.

Estos datos muestran que en el ámbito privado, donde “naturalmente” se relega a las mujeres, sigue prevaleciendo la idea del hombre “jefe de familia”, aunque en realidad no esté presente, así como la asignación para las mujeres de tareas del hogar y cuidado poco reconocidas y no remuneradas; todo en un marco que no está libre de riesgos en términos de violencia.

En el caso del ámbito público, las mujeres siguen enfrentando restricciones para la participación social y política y el trabajo remunerado, como lo plantean estos datos:

  • El 90% de los jornaleros agrí­colas gana un salario mensual por debajo del salario mínimo establecido, siendo menor el salario devengado por las mujeres, a quienes tampoco se les reconoce el trabajo realizado en la preparación de alimentos y de cuidado de quienes constituyen la fuerza de tra­bajo de las plantaciones cañeras.[1]
  • Las compras de tie­rras a propietarias mujeres siempre han sido a precios menores que la compra realizada a propietarios hombres.[2]

Estas cuestiones no pueden ser comprendidas sin situar la reflexión desde las relaciones de poder que se han construido históricamente y que han conformado una estructura que se cimenta sobre la imbricación patriarcado-racismo-neoliberalismo-heteronormatividad.

Frente a este escenario, es de resaltar que las mujeres hemos jugado un rol activo, contrario a la pasividad que se nos asigna, traducido en acciones colectivas de lucha y resistencia, buscando la transformación de las condiciones de desigualdad, desde distintos espacios: en defensa de los territorios, en la exigencia de justicia y por la memoria histórica, en las demandas sobre la autonomía de nuestros cuerpos así como los derechos sexuales y reproductivos, e incluso en derechos básicos como la educación, salud o un empleo digno; en la interlocución con autoridades locales y nacionales para situar una agenda basada en los derechos y la ciudadanía, y en la reivindicación del derecho a una vida sin violencia.

Estas acciones colectivas, muchas veces son reprimidas y criminalizadas, como lo argumenta el INDH desde la mirada de quienes las conceptualizan como parte de la “conflictividad social”, queriendo posicionar en el imaginario la idea de hechos aislados vinculados a la “ingobernabilidad” para justificar reacciones violentas; e invisibililizando las protestas sociales que conforman un articulado de luchas históricas en medio de desigualdades, que han afectado particularmente a las mujeres y niñas mayas, xinkas, garífunas, afrodescendientes, mestizas y ladinas del área rural, empobrecidas. Por ejemplo, una de cada cuatro personas encuestadas se ha sentido discrimi­nada, siendo más frecuentemente reportado dentro la población indígena (29.2%) y las mujeres (27.7%).[3]

Como bien se menciona en el INDH 2015/2016, el ejercicio de la agencia colectiva de las mujeres puede generar réditos como el empoderamiento, la transgresión, las alianzas; pero también genera amenazas, rechazos, violencias, rupturas y en muchos casos, la muerte: Para el año 2014 el porcentaje de mujeres agredidas entre de­fensoras de derechos humanos era del 52%, en contraste con el periodo 2000-2014 cuan­do las víctimas mujeres alcanzaban el 30%.[4]

Es fundamental resaltar que esas acciones colectivas de las mujeres no operan en el vacío, se desarrollan en un contexto atravesado por poderes, que también se inscriben en los cuerpos de las mujeres; cuerpos como construcciones históricas y primeros territorios.  Por esa razón, la reacción frente a éstas, se marca agresivamente en sus cuerpos, como lo vivido por las mujeres de Sepur Zarco en 1982, así como el desalojo de 11 mujeres maya q’eqchi’ que fueron violadas, presuntamente por agentes de seguridad de la Compañía Guatemalteca de Níquel (subsidiaria de HudBay)[5], en el año 2009.

Las mujeres, aún en condiciones de opresión y exclusión, se vienen organizando e impulsando acciones políticas para denunciar esa situación, plantear agendas, manifestarse y accionar desde muchos espacios y de diversas formas. Para muchas el gran reto es la construcción de una ruta sustantiva de la democracia,  que contenga en sí misma la vivencia de una ciudadanía plena para las mujeres. Esto implica la reconfiguración de poderes, sin lo cual el desarrollo humano es imposible.

***

EL BLOG DE DESARROLLO HUMANO es una plataforma de debate y discusión. La Oficina del INDH publica reflexiones que apoyan un diálogo constructivo sobre las opciones políticas  que permitan avanzar en el desarrollo humano de todos y todas, sin que nadie se quede atrás. El contenido de los blogs refleja las opiniones de los respectivos autores y no necesariamente la posición oficial del PNUD.

Fotografía: Mujeres trabajadoras en mercados protestan contra el alza de precios en la canasta básica de alimentos y el aumento de impuestos en la ciudad de Guatemala. Archivo INDH

[1] INDH 2015/2016, 200.

[2] INDH 2015/2016, 197.

[3] INDH 2015/2016, 170.

[4] INDH 2015/2016, 146

[5] INDH 2015/2016, 226.