Informe nacional de
desarrollo humano

Guatemala

Logo PNUD

Blogs

Gobernabilidad para el desarrollo humano

La ausencia de violencia, la efectividad de las instituciones y el Estado de derecho son condiciones necesarias para que las personas puedan ejercer su libertad y alcanzar su propia idea de una buena vida.

Arturo Matute
junio 21, 2017

Guatemala cumplió solamente con 44 por ciento del total de indicadores de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que estuvieron vigentes entre 2000 y 2015. Los ODM midieron avances de los países en temas tan importantes como la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la enseñanza primaria universal, y la promoción de la igualdad de género, pero dejaron de lado dimensiones fundamentales para el desarrollo como la paz y la seguridad humana. Fomentar la gobernabilidad democrática, reducir la violencia y combatir la corrupción son elementos clave para evitar un nuevo fracaso en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

La discusión que antecedió a la enunciación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) –aprobados por los países miembros de las Naciones Unidas en 2015 – se nutrió de procesos previos como la Declaración de Ginebra sobre Violencia Armada y Desarrollo, de la cual Guatemala formó parte integral. La nueva agenda incorpora el Objetivo 16: “Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles”.  El ODS 16 es transversal para el logro de los demás objetivos en materia social, económica y ambiental dado que la ausencia de violencia, la efectividad de las instituciones y el Estado de derecho son condiciones necesarias para que las personas puedan ejercer su libertad y alcanzar su propia idea de una buena vida.

El vínculo entre justicia, seguridad y desarrollo se fundamenta en la protección de los bienes más preciados como lo son la vida, la integridad física y el patrimonio individual y colectivo, pero tiene implicaciones adicionales de mucha importancia. Contar con bajos niveles de violencia en la sociedad evita costos en servicios de seguridad pública y privada que pueden dirigirse a inversión social, disminuye gastos en servicios de salud de emergencia que pueden destinarse a la prevención de enfermedades, aumenta los años de vida productiva de la población e incrementa la asistencia escolar. La vigencia del Estado de derecho contribuye a generar un ambiente propicio para las inversiones y la actividad económica en general.

Aunque algunos de los indicadores definitivos están aún siendo discutidos, el ODS 16 plantea entre sus metas medir el avance de los países en ámbitos poco considerados en agendas de desarrollo como el combate a la criminalidad organizada, la reducción de la corrupción, la garantía del acceso a la información, y el fomento de la participación ciudadana en la toma de decisiones.

A pesar que continúa siendo uno de los países más violentos del mundo, gobernado a través de instituciones débiles que son vulnerables a la influencia de intereses privados y a veces criminales, Guatemala ha experimentado avances importantes en los últimos años en materia de seguridad y justicia que son dignos de destacar y que deben ser potenciados para lograr un buen desempeño en la Agenda 2030.

Una mejor articulación entre las instituciones del sistema de justicia, el fortalecimiento de las capacidades de investigación criminal, y la instauración de sistemas estratégicos de persecución penal han permitido disminuir los niveles de impunidad. Ello, aunado a medidas de prevención situacional, mejoras en el control de armas de fuego y en la atención a emergencias médicas ha contribuido a disminuir de manera significativa los niveles de violencia en el país en los últimos años. Del pico de 46 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2009 se ha bajado a 27 en 2016.

Sin embargo esta violencia se distribuye de manera desigual. La tasa de homicidios en los departamentos donde la mayor parte de los habitantes se auto-definen como no indígenas es significativamente superior a la de los departamentos donde la mayoría de la población se auto-define como indígena.

Esto llama la atención hacia la necesidad de conocer en mayor detalle los fenómenos de violencia en el país tomando en cuenta las especificidades del contexto social y cultural para poder responder de manera adecuada a las problemáticas.

El énfasis en los últimos años en Guatemala en temas de seguridad y justicia ha estado puesto en investigar y perseguir la criminalidad, comprensible dada la exigencia de la población de respuestas visibles. Pero se debe también atender las causas sociales de la violencia e invertir significativamente en su prevención. Hay actualmente iniciativas importantes como la Estrategia Nacional de Prevención de la Violencia próxima a ser presentada por el Ministerio de Gobernación y el Modelo Policial de Seguridad Integral Comunitaria. Estas actividades deben acompañarse de esfuerzos sistemáticos de monitoreo, análisis y generación de propuestas.

Desde la perspectiva estatal es un buen inicio el establecimiento de la Mesa Técnica Interinstitucional en Seguridad y Justica que vincula distintas instancias oficiales para la generación de información. Por su parte, organizaciones de la sociedad civil vinculadas a seguridad y justicia procuran articularse en la Mesa de Análisis Especializada. Estos esfuerzos pueden beneficiarse de enmarcar su trabajo dentro del proceso internacional de monitoreo al cumplimiento del ODS 16.

La Alianza Mundial para el Reporte del Progreso sobre Sociedades Pacíficas, Justas e Inclusivas presenta oportunidades a los Estados y organizaciones para vincularse a nivel global y fortalecer sus capacidades técnicas. Un reciente taller co-facilitado por el PNUD permitió el intercambio inicial de experiencias de entidades de la región en medición de indicadores relacionados al ODS 16 y estableció las bases para una red temática en la región. Esta es una oportunidad que debe ser aprovechada por el gobierno y la sociedad guatemalteca y contribuir a que los procesos de fortalecimiento de nuestra gobernabilidad democrática incidan sobre el desarrollo humano.

***

EL BLOG DE DESARROLLO HUMANO es una plataforma de debate y discusión. La Oficina del INDH publica reflexiones que apoyan un diálogo constructivo sobre las opciones políticas  que permitan avanzar en el desarrollo humano de todos y todas, sin que nadie se quede atrás. El contenido de los blogs refleja las opiniones de los respectivos autores y no necesariamente la posición oficial del PNUD.